Antonio Grandío Dopico

Catedrático E.U.E Empresariales. Universidade da Coruña

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UNA LEY PARA FACER PAÍS. 29/12/09.

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En Galicia hay personas con mala memoria y, a veces, personas con mala fe. Hay, por suerte, personas excepcionales.

Los de la mala fe se olvidan que la Ley de cajas, que se aprueba hoy en el Parlamento de Galicia, surge por los problemas que existen en la cajas y con la finalidad de dotar al país de un instrumento de política económica que, de no existir, haría inviable muchos proyectos y muchas empresas. Los de la buena fe, los jóvenes del PP y las mujeres y hombres del BNG, hacen leyes para construir un país más moderno.

Los de la mala fe se olvidan que existe un agujero, que va a ser difícil de cubrir, generado por la mala gestión de algunos, en la que destacados dirigentes políticos ponen su firma y han dicho "sí jefe".

La Ley es moderna e innovadora. Le sobra alguna que otra cosilla y le falta alguna que otra cosilla. Pero, en conclusión, es una buena Ley para Galicia.

 

Los amigos del jefe, entiéndase siempre por jefe Méndez López, hablan de posibles recursos desde Madrid. Se olvidan de que el pueblo gallego tiene capacidad de movilizarse. Se olvidan, también, que alguno de ellos va a perder alguna que otra prebenda.

Hoy no es día de lamentaciones. Hoy es un día alegre para el pueblo gallego en el que, por cierto, los empleados de las cajas no deben de tener ningún temor sobre su futuro. Miedo sobre su futuro tienen, por desgracia, todos aquellos que en Galicia han perdido su puesto de trabajo. De ellos, y del ejemplar comportamiento de los sindicatos, nadie habla. Ni siquiera los socioslistos.

A algún gestor de cajas de ahorros, a algún miembro de su equipo directivo, a miembros de los Consejos de Administración, que pueden estar presuntamente incursos en administración desleal, les realizaremos unas preguntas, en los próximos días, para que nos expliquen porqué han estropeado centenares de millones de euros en una gestión irresponsable e irreflexiva. No se olviden que, pasado algún tiempo, como fruto de la fusión, van a ir apareciendo, poco a poco, los verdaderos agujeros económicos. Esta es la verdadera dificultad de la fusión, que hay que hacerla con sentido y racionalidad, igualitaria, respetando a todos los gallegos y procurando la solvencia.

Lo demás, hoy, son juegos de salón, a los que tan acostumbrados nos tienen los sociolistos que, en definitiva, viven en chalets de lujo, tienen cuadras y caballos, mandan a sus hijos a colegios de alto pago y se olvidan de donde han salido y que viven a cuenta del pueblo.

Feliz año y, como reflexión última, pertenecer a un consejo de una caja de ahorros y ser alto cargo político no tiene precedentes en Europa. Tiene precedentes en la antigua URSS y en la KGB.