Durán I Lleida, que tantos servicios presta a la estabilidad de España, con su visión realista y positiva, afirma - en un diario de hoy - que estamos en el quirófano en una operación a corazón abierto.
Si queremos verlo de otra manera podría servirnos una visión distinta: Ya hemos salido del quirófano. El primer dato alentador es que se ha iniciado el proceso de ajuste en las finanzas públicas, que es la primera condición para salir del atolladero. El FMI, la voluntad decidida del Banco Central Europeo de ayudar a las entidades de crédito y a los Estados con la adquisición de deuda y, finalmente, la valoración de la economía española - por parte del máximo responsable del FMI - son factores positivos a tener en cuenta. Un último factor es que la señora Merkel ha abandonado sus tradicionales circunloquios, de puesta en duda de todo lo español, que le favorece en el corto plazo pero pueden perjudicarla notablemente en el medio y largo, para mostrar una inequívoca postura de apoyo. Todo lo que antecede es esperanzador y puede ser el primer síntoma de que estamos en un nuevo camino que puede recorrerse con éxito. Quedan procesos muy importantes abiertos: el perfeccionamiento de la reforma laboral en el trámite parlamentario, el iniciar una racional reforma de las pensiones y, finalmente, estabilizar la reforma financiera para que el crédito fluya con normalidad.
Frente a las visiones cortoplacistas y absolutamente negativas, que a poco o a nada conducen, hay que lograr paulatinamente una vuelta a la normalidad y al convencimiento de que entre todos somos capaces de volver a lograr una nueva reputación positiva en el mundo. A ello ayudaría, sin lugar a dudas, una profunda remodelación del actual gobierno.
En una situación de crisis, como la actual, no debe olvidarse que un número importante de empresas españolas, y singularmente una gallega, son modelos de gestión y ejemplos en todo el mundo de hacer las cosas bien. Pensar que la situación española no es superable es olvidar nuestra propia realidad y nuestras potencialidades. Ello exige, básicamente en la clase política, compromiso, responsabilidad, sentido de país y propuestas serias. Lo ideal sería un plan conjunto pero eso, hoy por hoy es improbable.
Como ya empieza el verano les recomendamos la lectura de “Iceberg a la vista: principios para tomar decisiones sin hundirse”, de M.A.Ariño y P.Maella (Empresa Activa, 2010). En el texto citado se habla de decidir bien y se responde a lo que ello significa. Decidir bien, para los autores citados, se concreta en las siguientes tareas:
- Identificar cuáles son nuestros objetivos.
- Plantear los problemas de forma realista.
- No autoengañarnos pensando que las cosas son como pensamos que son en lugar de cómo en realidad son.
- Tener claro qué información es relevante en cada situación.
- Reconocer que la incertidumbre existe y hay que gestionarla.
- …………
El libro, que matiza que no se puede garantizar que nos vayan a salir las cosas bien por una decisión determinada, enseña – en definitiva – a tomar mejor las decisiones.
Todo ello viene a cuento, si aceptamos la mayor de que se han empezado a tomar decisiones acertadas, para prevenir que un buen principio determina un buen final si se es consecuente y coherente en el camino. Todo ello, llevado a los principales segmentos de la contabilidad nacional, puede significar algo como lo siguiente:
- En las familias, por la situación de paro de alguno de sus miembros, el endeudamiento excesivo y el miedo a la crisis, la tasa de ahorro se dispara de manera positiva. Se produjo por tanto un importante ajuste que ayudará a paliar la situación y a depender menos de la financiación internacional. La rémora es el menor consumo que puede activarse con medidas inteligentes de oferta ya iniciadas por distribuidores, algunos restauradores y, en menor medida, bares y cafeterías. No queda más remedio que ajustar los márgenes y los precios para ayudar al consumo, igual que han aceptado muchas familias una rebaja sustancial de sus alquileres de locales arrendados a empresas de todo tipo que están ayudando a recuperar márgenes. Si esto se hace con sentido, en unos cuantos meses se verán resultados positivos. Pensar que lo anterior va a reproducirse, con los mismos precios, es un error de estrategia.
- En las empresas la situación es de dualidad. Hay empresas que se están recuperando, poco a poco, por su posición exportadora y por la reestructuración llevada a cabo. Otras, por desgracia, fruto de sus errores estratégicos -básicamente por un exceso de endeudamiento y por no realizar financiación de enriquecimiento en base a los beneficios obtenidos en épocas de abundancia – van a tener que realizar una segunda reestructuración que, puede ser, bastante dura. Los organismos de apoyo crediticio públicos juegan, en este sentido, un papel fundamental. En cualquier caso no tiene sentido dedicar dinero público a actividades no recuperables. Hay que pensar, prioritariamente, en generar nuevas actividades que tengan como resultado nuevos nichos de empleo. Este trabajo debe ser prioritario a partir del próximo otoño.
- En el sector público hay que olvidarse, de una vez por todas, de los excesos del pasado. Un político en la oposición habla de cura de adelgazamiento. Que el ejemplo cunda, para todos cuanto antes, sin seguir cultivando el cainismo político que poco o nada sirve para ganar futuro. Sirve, para ganar futuro, la innovación y la educación con las exigencias de responsabilidad a los que están dedicados a estos menesteres.
- El sector financiero, gran responsable de la situación actual, va a sufrir un ejercicio de transparencia que muchos esperábamos impacientes. El hacer público la situación de la gestión, por parte del Banco de España, y las pruebas de estrés ayudarán, sin duda, a restablecer la confianza de los mercados.
La conclusión es modesta: Parece ser que estamos en un camino mejor. El camino es largo pero hay que tener confianza y voluntad. Hay que recuperar nuevos liderazgos, en las ciudades también, y ello exige medidas innovadoras y eficaces en la aplicación de los escasos recursos con los que se cuentan.
Éxitos a todos y feliz verano 2010








